FELICITACIÓN NAVIDEÑA 2006 - 2007

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La Explanada de la Estación

En estas Navidades, he querido felicitaros con este perdido rincón malagueño que yo evoco de los años veinticinco o treinta del siglo pasado, o sea, de mi niñez. Como en otras ocasiones haré un recorrido por mi cuadro recordando lo que en él represento.

Nos encontramos en la salida oeste de Málaga, camino de Torremolinos, en la que actualmente construyen la magnífica Estación del AVE con el disgusto de los que añoran la antigua estación de Renfe. Mi cuadro representa lo que encontrábamos a nuestra izquierda al salir de Málaga.

Al fondo, vemos un edificio blanco, un palacio que tenía un hermoso jardín y que pertenecía a la familia Bevan, de origen norteamericano. En Málaga lo conocíamos como el “Palacio Bevan”, donde según mis noticias pernoctó la Reina Isabel II a su paso por Málaga, aunque no lo podría asegurar. Pasados los años, se convirtió en un conjunto de almacenes, entre los que recuerdo el de los frutos secos, donde mujeres del cercano Perchel trabajaban en la faena de sobar las pasas y los higos para darles una cara bonita para la exportación. ¡Y vaya que se exportó!

El edificio rojo, único que aún permanece en el lugar, gracias a las cláusulas que los Marqueses de Larios pusieron en su donación a la ciudad, en el sentido de que no se pudiera variar su estructura arquitectónica, es el Asilo de las Hermanitas de los Pobres.

En el centro de la plaza, como en una isla, se encontraba la coqueta Casa de Socorro de la Explanada de la Estación, con su discreta torre con un reloj a las cuatro caras. Era el lugar al que acudían los vecinos del Perchel y los de las Playas de San Andrés con sus heridas y males a buscar sutura y consuelo. Hoy, una enorme fuente usurpa su recuerdo.

Ya a la izquierda de mi cuadro, se asoma tímidamente lo que fue el antiguo Matadero de la ciudad y que posteriormente lo transformaron en las Bodegas Campos que también desapareció con el empuje del desarrollo urbanístico.

Para terminar, he querido recordar a aquellos “carros faeneros” que corrían de aquí para allá por esta zona tan industrial de la ciudad y cómo no, el tranvía que cruzaba la plaza con un trayecto que nos llevaba desde el lejano Huelin hasta la Plaza de la Merced, donde se hacía el cambio de la pluma del tranvía y otra vez vuelta a empezar en sentido contrario.

Como ese tranvía que iba y venía por aquella Málaga de mis recuerdos, así mismo quisiera yo seguir viéndome con todos vosotros, amigos míos, años y años con estas felicitaciones navideñas que con tanto cariño os dedico.

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